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Autónomo dependiente: ventajas e inconvenientes

Puede que el término autónomo dependiente tenga connotaciones poco edificantes y heroicas.

Ahora bien, sirva de consuelo sus ventajas con respecto del resto de autónomos así como unos inconvenientes tal vez menos lesivos.

Antes de seguir, no obstante, precisemos: ¿qué es un autónomo dependiente? Es aquel cuya facturación depende en un 75 por ciento o más de un mismo cliente.

Por eso es dependiente y por eso el legislador creó una figura ad hoc para su protección y evitar, así, la tenue línea que separa al autónomo (dependiente) del falso autónomo.

Ser autónomo dependiente tiene sus ventajas y sus inconvenientes

El autónomo dependiente: ventajas

Desde que se legislara al respecto - consta de un capítulo propio en el Estatuto del Trabajador Autónomo -, ser Trabajador Autónomoa Económicamente Dependiente (TRADE) conlleva una serie de ventajas:

  • La relación con su cliente está formalizada por un contrato mercantil.
  • Tiene derecho a 18 días de vacaciones al año (hábiles, no naturales).
  • Disfruta de libertad para organizarse el trabajo como desee, pese a tener que cumplir con ciertas obligaciones contractuales con su cliente.
  • Tiene derecho a ser indemnizado si el cliente incumple el contrato de forma injustificada.
  • Puede solicitar el permiso de maternidad o paternidad sin haber cotizado un mínimo de 180 días.

El autónomo dependiente: inconvenientes

Pese a las ventajas señaladas, ser autónomo dependiente también tiene sus servidumbres. La principal: su facturación depende, en mayor parte, de un mismo cliente. Y eso implica, de alguna manera, estar a merced de los vaivenes de una sola fuente de ingresos.

Otros inconvenientes son, a su vez, el reverso de sus ventajas:

  • Tiene 18 días hábiles de vacaciones, sí, pero no son remuneradas.
  • Puede organizarse libremente el trabajo, en efecto, pero su organización depende también de la organización de su cliente, tanto en horarios como plazos, así como de su infraestructura.
  • No puede tener trabajadores a su cargo ni subcontratar la actividad, ni parcialmente ni en su totalidad.
  • Tiene un contrato, en efecto, pero del pago de la cuota de autónomo así como de toda la fiscalidad se encarga él.

¿Vale la pena, pues? Depende. Está claro que un autónomo que comienza una actividad que va a depender de un solo cliente, la figura del autónomo dependiente es atractiva. Y con márgenes de seguridad razonables, dentro de la incertidumbre que siempre supone una actividad por cuenta propia.

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