Guía para empresas y autónomos

Tu programa de facturación y contabilidad

La importancia del análisis contable

Tus informes contables te ofrecen una información valiosa para tomar decisiones de futuro que afectan a tu negocio.


Cuando hablamos de contabilidad, no sólo nos referimos a facturas, gastos, albaranes, notas de crédito, etc. Hablamos también de una secuencia de procesos que incluyen lo que llamamos los estados contables y su comunicación a los interesados.

Los estados contables sintetizan una información muy valiosa para tu propia empresa y para analistas, inversores, socios e incluso tus empleados. Ofrecen un mapa sobre la situación patrimonial, económica y financiera y las expectativas de futuro de tu negocio.

Un análisis y una interpretación correctos de los estados contables facilitan la toma de decisiones disminuyendo el grado de incertidumbre.

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¿A quién le interesa la información de los estados contables?

Para empezar a tu propia empresa. Pero también a los siguientes usuarios externos e internos (en el vocabulario contable) por los siguientes motivos:

  • Acreedores y proveedores, que estarán interesados en la liquidez a corto plazo de tu empresa;
  • Obligacionistas y prestamistas, que estarán preocupados por tu capacidad de pago de intereses periódicos y de devolución de tus deudas, tu grado de endeudamiento y solvencia, etc.
  • Accionistas, socios e inversores potenciales, que estarán interesados en conocer la rentabilidad financiera sobre los recursos propios, la política de dividendos y la estabilidad de las ganancias.
  • La dirección, que querrá examinar la rentabilidad económica de las inversiones, el grado de cumplimiento de los objetivos establecidos, la eficacia en la asignación de recursos, el coste de los recursos financieros utilizados y en maximizar el valor de la empresa;
  • Tus empleados, que estarán interesados en su contribución a los beneficios de la empresa, en su solvencia y en su capacidad de autogenerar recursos (entre otras cosas, porque es su puesto de trabajo el que está en juego si las cosas van mal);
  • Auditores, analistas y asesores financieros, que querrán detectar anomalías (auditores) y predecir los beneficios por decisiones y cotizaciones futuras.
  • Tus clientes, que estarán interesados en la solvencia de tu empresa para que no suspenda pagos y asegurarse así el suministro de los bienes y servicios;
  • La administración pública, que estará interesada no sólo en tu capacidad para generar impuestos (Hacienda), sino también en crear puestos de trabajo, cumpliar las normas medioambientales, etc.

¿Tanta gente - te estarás preguntando - puede estar interesada en esta información de mi empresa?

Evidentemente, esto es una generalización hecha al alza, que depende, entre otras cosas, del tamaño de tu empresa. Si eres autónomo, el análisis contable siempre es más fácil, pues la información a analizar es más pequeña. Y, desde luego, tu contribución en todo el ecosistema empresarial es mucho más modesto, por lo que los interesados serán menos. ¡Pero eso no quiere decir que debas infravalorarlo!

¿Cuáles son los estados contables?

Llevamos un rato hablando de los estados contables - que como en todas las buenas familias también se les conoce con otros nombres: informes financieros, informes contables, etc. - y todavía no hemos hecho las presentaciones. Aquí van:

  • El balance de situación, que muestra la situación patrimonial (activos, pasivos y patrimonio neto) de una empresa en un momento determinado;
  • Cuenta de pérdidas y ganancias (cuenta de resultados), es decir, el resumen de los ingresos y los gastos que genera tu empresa durante un ejercicio contable.
  • Balance de sumas y saldos o balance de comprobación, que muestra el balance de los saldos deudores y acreedores de las cuentas de tu empresa en un momento determinado;
  • Estado de cambios en el patrimonio neto, que muestra cómo varía el capital de tu compañía (tanto el de los propietarios como el de los socios), teniendo en cuenta todos los ingresos y gastos que aparecen en la cuenta de resultados;
  • Estado de flujos de efectivo, que informa sobre el uso del efectivo de tu empresa, así como el de otros activos líquidos, por actividades. También señala cómo van variando durante el ejercicio contable.

Para hacer un análisis contable completo, conviene también tener en cuenta la memoria contable, el informe de gestión y el informe de auditoría. Y si quieres aspirar a la excelencia - y ya de paso a la locura del mundo de los economistas -, deberías incluir el comportamiento de las variables macroeconómicas (PIB, inflación, tasa de desempleo, etc.).

Pero sin ánimo de ser exhaustivos, lo dejaremos aquí.

¿Qué podemos aprender de los estados contables?

El análisis contable se divide en tres áreas, según los objetivos de nuestro análisis (liquidez de nuestros activos, la rentabilidad financiera, etc.) y del informe contable que analizamos (balance de situación, cuenta de pérdidas y ganancias, etc.):

  • Análisis patrimonial. Te permite evaluar el grado de endeudamiento de tu empresa y su equilibrio financiero. Este análisis refleja la garantía que la empresa ofrece a sus prestamistas, proveedores, acreedores y terceras personas; así como conocer el grado de liquidez para solventar las obligaciones inmediatas. Su principal informe de análisis es el balance de situación.
  • Análisis económico. Te muestra la evolución de los resultados de tu empresa y sus márgenes. Es decir, te permite ver qué elementos te proporcionan la rentabilidad deseada. El informe de referencia es la cuenta de pérdidas y ganancias.
  • Análisis financiero. Como su palabra indica, se trata de analizar la estructura financiera de tu empresa. Es decir, consiste en estudiar la rentabilidad de las inversiones y de los recursos propios, así como el coste de los recursos financieros utilizados. Se utiliza como base el balance de situación, la cuenta de pérdidas y ganancias, el estado de orígenes y aplicaciones de fondos o cuadro de financiación y el estado de flujos de tesorería.

¿Cómo hacemos el análisis contable?

El análisis contable tiene dos caras: una estática y otra dinámica. Es decir, te puede mostrar un momento determinado de tu empresa (análisis del patrimonio a partir del balance de situación) o su evolución (análisis económico y financiero a partir de la cuenta de resultados y resto de informes).

Para hacer el análisis contable se utilizan diversos instrumentos. Para no atabalarte te mencionaremos el más utilizado, que no es otro que el método de los ratios.

El método de los ratios es el instrumento de análisis de la información contable más aceptado generalmente.

Un ratio es el cociente entre dos cantidades. Desde el punto de vista contable, hablamos de ratios como el cociente entre los importes de dos partidas o grupos de partidas incluidas en los informes contables.

Por ejemplo, si quieres averiguar cuántas materias primas consume tu empresa por ventas, harías el siguiente ratio:

Consumo de materias primas / Ventas

Así sabrás el margen de ventas con el que tu empresa está realizando su actividad.

No es cuestión ahora de ir recitando los diferentes tipos de ratios como si la lista de los reyes godos se tratara. Por lo que, si tienes interés al respecto, puedes consultar la voz ratio económico y ratio de solvencia en nuestro Diccionario de términos contables.

La ventaja principal de este método es su sencillez para analizar la evolución económica, financiera y patrimonial de tu empresa tomando como referencia un mismo ratio en diferentes momentos de la actividad económica.

No obstante, para que este análisis tenga mayor validez, es decir, te sirva para un análisis contable, has de tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Se han de utilizar pocos ratios para no complicar el análisis. Recuerda la máxima de Baltasar Gracián: "Lo breve, si bueno, dos veces bueno";
  • Han de ser significativos. Es decir, si te interesa conocer la liquidez de tu empresa, harías un ratio entre el activo circulante y el pasivo circulante.
  • No utilices ratios aislados, pues los ratios han de proporcionar una visión de conjunto.
  • Los ratios no son suficientes ni autosuficientes. Es decir, has de valerte de información adicional para interpretarlos correctamente.
  • Es bueno tener en cuenta la media sectorial así como la de la empresa líder.

Recuerda, por último, que el análisis de tus documentos contables no son la última palabra para tomar decisiones de futuro de tu empresa. Pero no te quepa ninguna duda de que su análisis te ayudará a que las decisiones que tomes sean las menos desacertadas.

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