Glosario de contabilidad

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  1. Activo
  2. Activo circulante
  3. Balance de situación
  4. Ratio de solvencia

Activo depreciable - ¿Qué es un activo depreciable?

Se trata de un activo fijo que se somete a depreciación.

Con Debitoor, software de facuración y contabiliad, puedes calcular la depreciación de tus activos.

Los activos fijos de una empresa pierden valor con el uso y el paso del tiempo. El método por el cual se calcula esta pérdida de valor se conoce como depreciación.

La depreciación de un activo consiste en calcular el coste de pérdida de valor de un activo fijo determinado.

Activos y activos depreciables

No todos los activos de una empresa son depreciables. Cuando se habla de activos se distingue dos grandes tipos:

Los activos circulantes, conocidos también como activos corrientes, son aquellos recursos (bienes y derechos) que están sometidos al ciclo de la actividad de la empresa (generalmente, de un año).

Los activos fijos, también conocidos como activos no corrientes, son recursos duraderos que no están pensados para su venta inmediata.

Son estos últimos los que pueden ser depreciables, tanto los de tipo tangile (material de oficina, equipos informáticos, móviles, automóviles, etc.) como los intangibles (una patente, derechos de autor, licencias, etc.).

Por qué se deprecia un activo

Hay tres razones por las que un activo fijo se deprecia, a saber:

  • Su uso.
  • El paso del tiempo.
  • La obsolescencia tecnológica.

Se trata de los tres factores que, en contabilidad, resultan determinantes para explicar por qué los activos fijos van perdiendo valor.

De más no está decir que no son criterios excluyentes.

Cómo se deprecia un activo

Existen varios métodos para depreciar activos. El más común es el lineal, que es el que incorpora muchos programas de facturación y contabilidad.

Para su cálculo hacen falta tres factores:

  • El valor del activo en el momento de adquirirlo.
  • La vida útil del activo: número de años que se estima que estará en actividad.
  • El valor residual, que es el valor que la empresa estima que tendrá al final de su vida útil.

El método lineal consiste, pues, en estimar la cuota de depreciación anual (también puede ser mensual) del activo al restarle el valor residual al importe de adquisición del activo y dividir su resultado por su vida útil en años.