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Cómo buscar financiación para tu negocio

La financiación de tu negocio puede venir de distintas fuentes: ahorros, amigos, familiares, bancos, organismos públicos, inversores, etc. Cada una se corresponde con una fase diferente de crecimiento.


Cuando inicias un negocio - o tienes pensado iniciar un negocio - la primera pregunta que te asalta es: "¿Y todo esto cómo lo pago?".

No es una pregunta fácil de responder. Y a veces al planteártela te asaltan las dudas: ¿De dónde saco la financiación? ¿A quién debo acudir?

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A continuación, te exponemos las distintas fuentes de financiación según la fase en que se encuentre tu negocio:

1) Financia tu negocio con tus ahorros

Cuando empiezas un negocio, el principal inversor al que debes acudir son tus ahorros. Utilizar tus propios ahorros, aunque no sean muchos, es buena señal: significa que estás apostando, por decirlo de forma exagerada, tu vida. No es que tu vida sean tus ahorros, pero sin ahorros se te iría la vida...

¿Y a cuántos no se les va la vida ahorrando? Bien, ahora es el momento de gastar. O, mejor dicho, de invertir. E invertir tus ahorros en tu proyecto empresarial significa creer en él. No hay mejor instrumento de promoción para potenciales inversores e interesados.

2) Family, Friends and Fools

Puede que no tengas ahorros. O que tus ahorros no sean suficiente. Entonces es hora de pasar a la segunda fase: tu círculo social más cercano. Es decir, la familia, los amigos... ¿Y los tontos? Dejemos de momento a este último en la reserva.

La familia y los amigos no sólo te pueden prestar dinero. También pueden formar parte de tu negocio, ya sea por deseo propio o porque te lo pongan como condición (al fin y al cabo, te están prestando dinero).

La ventaja de esta forma de financiación es que no hay intereses de por medio. La desventaja, sin embargo, nace de una ventaja aparente: la confianza. Ciertamente, a veces apuestan por ti no porque les encante tu idea. Hay muchas razones afectivas y de fidelidad de por medio que van más allá del cálculo económico.

Y aquí radica también su punto flaco, especialmente si participan como socios: y es que hay muchos negocios que han roto familias y han acabado con amistades. Puede ser una visión muy pesimista, pero a veces el pesimista, como decía el poeta Mario Benedetti, es un optimista bien informado. Ejemplos de lo que te decimos hay a montones. Y, créenos, no serías el primero ni el último. Por lo que sopésalo bien antes de dar ese paso.

¿Y los tontos? Puede que lo hayas entendido así, y si eres un poco avispado, te habrás dado cuenta de que se trata de una mala traducción del inglés. No hablamos de tontos o idiotas (fools), sino de locos (fools). Se trata de personas que pueden ser desconocidas y que apuestan (su dinero) por tu negocio, sin ningún tipo de interés y con un riesgo muy elevado. Ahora entiendes por qué se les llaman locos.

3) El micromecenazgo o crowdfunding

Puede correr en paralelo con la fase 1) ahorros y la fase 2) family, friends and fools. El concepto del crowdfunding o micromecenazgo es que los propios usuarios financian el proyecto a través de internet.

En España han aparecido diversas plataformas como Lanzanos.com o Verkami.com. Y han tenido una buena acogida en proyectos artísticos, culturales y sociales.

La principal desventaja es que es un recurso limitado. Es decir, si tus necesidades financieras son elevadas, puede que el crowdfunding se quede corto.

4) Las subvenciones públicas

Mientras explotas tus ahorros y otros recursos ya mencionados, puedes probar con las ayudas que presta la administración pública.

Si eres autónomo, hay diferentes tipos de subvenciones públicas. El Gobierno de España puso en marcha en verano de 2014 el Programa de Promoción del Empleo Autónomo, cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE) de la Unión Europea. Este programa contempla cuatro tipos de subvenciones públicas y ofrece una guía laboral.

Las subvenciones públicas no se agotan aquí. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo pone a disposición en su página web las diferentes ayudas que hay por comunidad autónoma.

La ventaja es clara: se tratan de ayudas, donaciones. Luego, no hay que devolverlas ni se cobran intereses. La desventaja: en tiempos de crisis, las subvenciones públicas no funcionan bien (si es que funcionan). Y cuando lo hacen, llegan con mucho retraso. Por lo que te recomendamos que no hagas de ellas el principal pilar financiero de tu negocio.

5) Los préstamos privados, públicos y comerciales

Aquí subimos un escalón más. Ya hemos agotado las otras fuentes. Ni nuestros ahorros, ni nuestra familia, amigos, locos y pequeños mecenas son suficiente. Y las subvenciones no llegan o no lo hacen a tiempo. Pasamos a una fase más seria que exige contraprestaciones.

Aquí podemos distinguir tres grandes tipos:

  • La financiación privada. Es decir, business angels y particulares. Con este nombre tan beato (se puede traducir como inversor angelical) no nos referimos a una especie de ángel enviado por Dios para que guarde de tus finanzas. Se trata de un inversor privado que presta dinero a cambio de formar parte del accionariado. Además de aportar dinero, participa con su experiencia. Lo que también le da más valor.
  • La financiación pública. En España hay organismos públicos que prestan crédito. No sólo hablamos del archiconocido Instituto de Crédito Oficial (ICO). Hay otros organismos públicos como el ENISA, una empresa dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que financia proyectos empresariales centrados en la innovación tecnológica. Si de lo que se trata es de un proyecto volcado a la exportación, tu referencia es el Instituto de Comercio Exterior (ICEX).
  • La financiación comercial. Las entidades financieras (bancos y cajas de ahorro) suelen ser una de las principales fuentes de financiación, ya sea con créditos o microcréditos. Algunas disponen de líneas específicas para autónomos. Nuestro consejo: no te conformes con ir a tu oficina a preguntar. Mueve el culo y visita todos los bancos, cajas de ahorro - e incluso diferentes oficinas de un misma entidad - que hagan falta.

6) Los fondos de capital riesgo

Ya hemos entrado en la fase de preparación para entrar en la Champions. Sólo tiene sentido acudir aquí si hablamos de necesidades financieras mayores. Es decir, por 100.000 euros no vale la pena. Hablamos de al menos 500.000 euros.

Los fondos de capital riesgo son sociedades anónimas que invierten sus propios recursos en la financiación de pequeñas empresas (generalmente, las llamadas startups, centradas en la innovación).

Entran en el capital de la empresa de forma temporal con el objetivo de vender después sus acciones por un enorme precio (plusvalía). Hablamos de mucho dinero, por lo que los recursos que estos fondos aportan no se acaban aquí: también contribuyen con su experiencia de gestión y contactos en el mercado (suelen estar lideradas por emprendedores exitosos) y son muy estrictas en el cumplimiento del plan de negocio.

Los fondos de capital riesgo permiten una gran estabilidad financiera y mucha credibilidad a tu negocio. Su experiencia en la gestión te ayudará a crecer más rápido y cometer menos errores.

Datos generales:

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