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El financiamiento de cuentas por cobrar (o factoring)

El factoring o financiamiento de cuentas por cobrar es una herramienta financiera para cobrar antes las facturas que se emiten a los clientes.


El financiamiento de cuentas por cobrar o factoring es una herramienta financiera muy común entre grandes empresas

Las grandes empresas suelen usar una herramienta para financiarse llamada factoring o, como se decía antes del aluvión de extranjerismos, financiamiento de cuentas por cobrar.

¿Qué es el financiamiento de cuentas por cobrar?

La verdad es que el sintagma castellano impone lo suficiente para usar cualquier anglicismo que atenúe una concatenación de palabras que nos puede sonar a chino, a pesar de estar escritas en castellano.

Así que vayamos mejor por partes.

Las cuentas por cobrar: ¿qué son?

Las cuentas por cobrar son los derechos que tiene una empresa o profesional de cobrar las facturas que emite a sus clientes.

En otras palabras (muchas palabras): cuando se hace una factura a un cliente con unas condiciones de pago a 60 días desde la fecha de emisión, el cliente ha contraído una deuda con el proveedor y este el derecho a cobrarla.

En el lenguaje de la contabilidad a esto se le llama "cuentas por cobrar" y se entiende como un activo, es decir, como un elemento del conjunto de bienes y derechos que conforman el patrimonio de una empresa.

¿Demasiados términos contables? No importa. Lo importante es, simplemente, saber que se trata de una deuda que un cliente tiene con una empresa por la prestación de un servicio.

El financiamiento de cuentas por cobrar (factoring)

Aclarado qué es eso de las cuentas por cobrar, nos podemos hacer ya una idea de qué hablamos cuando hablamos de financiamiento de cuentas por cobrar.

La idea es así: ya que la empresa o profesional no ha cobrado todavía ese dinero, puede pedir a un tercero (un banco u otra empresa) que se lo pague por su cliente... hasta que este último salde su deuda.

¿Y por qué se hace esto? Pues para disponer de ese dinero lo antes posible, ya que es necesario para el funcionamiento del negocio.

Métodos de financiamiento de cuentas por cobrar: factoring con recurso y factoring sin recurso

Básicamente hay dos maneras de financiar las cuentas por cobrar, esto es, de pedirle a un tercero que nos pague la deuda del cliente.

Esas dos maneras se llaman con recurso o sin recurso. Para entenderlo, imaginaremos que ese tercero que nos financia es una entidad financiera (algo de lo más común).

Cuando el financimiento es sin recurso (factoring sin recurso), quiere decir que el riesgo de que la empresa no cobre a su cliente lo asumirá la entidad financiera.

O en otras palabras: la empresa no se hace responsable si luego su cliente (deudor) no le paga la deuda.

Cuando el financimiento es con recurso (factoring con recurso), como te podrás imaginar, ocurre lo contrario: la entidad financiera no asumirá el riesgo de impago del cliente de la empresa a la que financia. ¿Quién lo asumirá, pues? Pues la empresa.

El coste del financiamiento de cuentas por cobrar

Como te podrás imaginar, solicitar a un tercero que se haga cargo de financiarte las deudas de tus clientes no sale gratis.

Las entidades financieras que financian la deuda de las facturas cobran unas comisiones que, según qué tipo de factoring predomine (con o sin recurso), serán más o menos elevadas, pero bastante elevadas al fin y al cabo.

Entonces, si tiene semejante coste financiero para una empresa, ¿por qué se empeñan en ello?

Las ventajas del financiamiento de cuentas por cobrar

A estas alturas, que el financimiento de cuentas por cobrar sea una herramienta financiera que exista y se practique es porque tendrá algo de bueno. Especialmente, para la empresa que solicita ese servicio a un banco.

Una empresa con un gran volumen de facturación, y que necesita cobrar las facturas lo antes posible, solicitará esos servicios a un banco.

¿Y puede un autónomo o pequeña empresa hacerlo? Por poder, puede. La pregunta es si le saldrá a cuenta. Y para responder a esta pregunta, deberá tener en cuenta, al menos, dos factores:

  • Su volumen de facturación.
  • Las condiciones que le imponga la entidad financiera.

Puede que al conocer estas últimas se entienda mejor por qué las grandes empresas son las que más recurren al factoring... Y por qué es tan poco frecuente entre autónomos y pymes.

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