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Cuota de autónomo - ¿Qué es la cuota de autónomo?

Se trata del importe mensual en concepto de cotizaciones a la Seguridad Social que deben pagar todos los autónomos.

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Todos los autónomos, como trabajadores (por cuenta propia, pero trabajadores, al fin y al cabo), deben pagar cada mes sus correspondientes cotizaciones a la Seguridad Social.

Al importe regular y mensual de estas cotizaciones se lo conoce como cuota de autónomo.

¿Por qué una cuota de autónomo?

Los autónomos, al darse de alta, están obligados a cotizar en la Seguridad Social.

Esta cotización, que implica pagar mensualmente el mismo importe (una cuota), le cubre en situaciones de asistencia sanitaria, incapacidad temporal y baja por maternidad y determina la cuantía de su pensión de jubiliación.

Cotizar a la Seguridad Social para el autónomo no es una opción. De ahí que aquellos autónomos que no se den de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social puedan incurrir en sanciones, además de estar obligados a ingresar las cuotas que no ingresaron desde que empezaron su actividad.

¿Cómo se calcula la cuota de autónomo?

La cuota de autónomo se calcula en función de la base de cotización que el autónomo elija libremente. Las distintas bases de cotización, con su correspondiente cuota, las publica anualmente la Seguridad Social y se fijan en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

La base mínima de cotización para 2018, antes de aprobarse los PGE, fue de 919,80 euros, lo que implica una cuota mensual de 275 euros. La base máxima fue de 3.751,20 euros, lo que supone una cuota máxima de cotización de 1.121 euros al mes.

La mayoría de autónomos (más del 80 por ciento) elige cotizar por la base mínima. Una cotización menor implica una protección menor en todos los supuestos que cubre la cuota mínima (baja por enfermedad, accidente, desempleo y pensión).

A partir de los 48 años, se restringen las bases de cotización del autónomo: debe cotizar entre una base de 992,10 euros y otra de 2.023,50 euros.

La cuota de autónomo y la tarifa plana

La tarifa plana es una forma de bonificación para nuevos autónomos. Aquellos que no hayan ejercido como tales en los últimos dos años, pueden pasar a pagar una cuota de 50 euros durante los 12 primeros meses de actividad.

Pasado ese tiempo, la cuota aumenta progresivamente:

  • Del mes 13 al 18, aumenta hasta suponer el 50% de la cuota normal (tomando la mínima de 275 euros, serían 137,5 euros).
  • Del mes 19 al 24, aumenta hasta suponer el 30% de la cuota normal (192,5 euros tomando la mínima de 275 euros).

La tarifa plana está disponible para todos los autónomos, salvo los autónomo societarios, los autónomos colaboradores y aquellos en régimen de pluriactividad.

La cuota de autónomo y la ley de autónomos

La nueva ley de autónomos aprobada a finales de 2017 trajo novedades por lo que respecta a la forma de cotizar.

Aparte de extender la tarifa plana y hacerla más asequible a todos los autónomos, flexibilizó el pago de las cuotas.

Desde su entrada en vigor, los autónomos pueden cambiar de base de cotización hasta cuatro veces al año y al darse de alta solo pagarán los días que cotizarán el primer mes (y no el mes entero) y al darse de baja solo pagarán la cuota proporcional de lo cotizado durante el mes de baja, en lugar del mes completo.

La cuota de autónomo para autónomos societarios

Los autónomos societarios pagan una cuota superior a la de los autónomos regulares. La base mínima de cotización es más elevada (1.199,08 euros en 2018), por lo que la cuota también es superior (357 euros al mes en 2018).

Un tipo de cuota también más elevada afecta a aquellos autónomos con 10 o más trabajadores a su cargo. La base mínima en 2018 era de 1.199,10 euros (357 euros de cuota).

¿Se puede desgravar la cuota de autónomo?

La cuota de autónomo, al no estar sujeta a IVA, no se puede desgravar como cualquier otro gasto relacionado con la actividad (ya sea la compra de material, el programa de facturación, etcétera).

No obstante, se puede desgravar por el lado del IRPF a través de la declaración anual de renta sin necesidad de presentar ninguna factura.